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Monotemas

Referentes Sociopolíticos de la G-Y

Cuando reflexionamos sobre nuestra Historia más reciente, parece que lo más antiguo que recordamos es el paso de Fotolog a Twitter. Pero lo cierto es que, señores míos, somos los hijos de ‘Naranjito’, fuimos los adolescentes de ‘Compañeros’ y maduramos a ritmo de las sintonías de GH y OT.se en blancofrase blanco

Fuimos niños felices

Cobi & Curro

A muchos nos cuesta recordar más allá de las Olimpiadas de Barcelona o de la Expo de Sevilla, según lo que tuviéramos más cerca. Corría el año 92 y en nuestras gorras enganchábamos el enésimo pin, el que nos habían regalado con la Coca Cola que aquel año incluyó los anillos olímpicos en el logo. Cobi y Curro no dejaban de ser dos muñecos que se nos presentaban extraños, puntiagudos, con un arco iris uno y con una novia con pelos de punta otro, Petra se llamaba. Con el tiempo, esos muñecos pasaron a ser iconos para una generación que creció en los 80 y en los 90 y que poca o ninguna idea tenía de lo que estaba por venir.

Nuestra infancia se desarrolló apacible entre nuestro barrio y el pueblo o la playa donde veraneábamos cada año. Pasábamos diez horas en el coche para llegar, con las ventanillas bajadas, nos reuníamos con nuestros amigos de los veranos y nos despedíamos hasta el año siguiente.

¡Ésto sí que era una revista!

Volvíamos al día a día y a la lucha con nuestras madres para que no nos vistieran con ropa deportiva comprada en la tienda de la esquina, lo que deseábamos eran unas zapatillas de marca pero mientras las conseguíamos, nos conformábamos con incorporar toda clase de artilugios a nuestra vestimenta, riñoneras, muñequeras, gorras, pañuelos, otras zapatillas con luces que se encendían al caminar, relojes Casio… Con el tiempo guardamos esta ropa en el fondo del armario pensando cómo pudimos adornarnos de esa manera y convencidos de que jamás calzaríamos unas Converse. Ingenuos.

La música que más nos gustaba era la que escuchábamos de casualidad gracias a nuestros hermanos mayores y que nos grababan en una cinta de casete los privilegiados que ya conocían la doble pletina. Mecano triunfaba, Europe o Michael Jackson si nuestro distribuidor de música tenía miras más internacionales. Pasaron los años y Super Pop y otras revistas nos descubrieron a Take That y todos bailamos con Spice Girls o Backstreet Boys. Ahora no se nos ocurre nombrarlos y lo guardamos como algo vergonzoso de nuestra adolescencia, junto al acné.n blancofrase blanco

Crecimos con la Tele, maduramos con Internet

Mito Erótico Infantil

Nuestra generación fue la que creció a la vez que internet que lo cambió todo. Llegamos a la adolescencia y nos enchufamos a máquinas enormes y lentas que nos enseñaban el mundo por una pantalla. Nuestra primera cuenta de correo fue todo un acontecimiento y nos aburríamos de mirar cómo casi no recibíamos e-mails. Fue todo un aprendizaje y la necesidad de acostumbrarse a lo que parecía que había venido para quedarse.

A pesar de que internet iba ganando poco a poco terreno, la televisión seguía siendo el principal medio por el que informarse de lo que pasaba y también para entretenerse. Hacía pocos años del nacimiento de dos nuevos canales, Telecinco y Antena 3. En uno veíamos a chicas bailando y a una tal Xuxa que nos gustaba más, en el otro a un señor que hablaba a la cámara de cosas serias y llevaba corbatas de colores.

Por desgracia, Chanquete no fue el único en ‘caer’ en Televisión

Además de ver a Espinete y Don Pimpón nos enteramos de otros sucesos más tristes y que se quedaron grabados en nuestra memoria pre púber. Tres niñas desaparecieron en Alcàsser y durante meses el país entero se preguntó dónde habrían ido. Más tarde, cuando ya todo el mundo conocía el más mínimo detalle de sus vidas y los padres aún no habían tirado la toalla de encontrarlas, se descubrió que habían muerto brutalmente asesinadas. Comenzó entonces una segunda etapa, la del morbo y el regocijo en el dolor explotado por uno de esos canales que empezaban y que de la mano de Nieves Herrero, iban a iniciar una nueva manera de hacer periodismo.

Pasamos años oyendo noticias de atentados terroristas en los que mataban a guardias civiles o secuestraban a un hombre durante más de un año y lo tenían retenido en un zulo. En pueblos vascos estallaban coches bomba y los mayores recordarán el atentado de Hipercor en Barcelona donde murieron 21 personas pero nos enteramos de golpe de qué iba el asunto el 10 de julio de 1997. Miguel Ángel Blanco fue secuestrado por ETA y durante 48 horas el país estuvo pendiente de su liberación. Los terroristas pedían el acercamiento de sus presos a las cárceles vascas y las repercusiones que aquello trajo no tenían precedente. Millones de personas se lanzaron a la calle para reclamar la libertad del concejal del Partido Popular en una movilización unánime contra ETA. La tarde del 12 de julio, cuando terminó el ultimátum que lanzaron los terroristas, Miguel Ángel Blanco recibió un tiro en la nuca y quedó herido de muerte.

El Espíritu de Ermua caló en toda la Sociedad

Toda la sociedad esperaba impactada el fatal desenlace que se produciría unas horas después pero el dolor no podría con la reivindicación y tras las manifestaciones cívicas más importantes de la historia de España, llegaría la respuesta política que adoptó una nueva postura antiterrorista y se acuñó el término Espíritu de Ermua para designar la unidad tanto política como social de rechazo de la violencia terrorista.

El atentado más atroz al mundo occidental fue el que nos marcó el 11 de septiembre de 2001. Eran las tres de la tarde en España y Matías Prats comenzaba su informativo como hacía cada día sin saber que aquella tarde pasaría al imaginario de una generación y a la historia de la humanidad. Un avión secuestrado por terroristas de Al-Qaeda se estrellaba en una de las Torres Gemelas de Nueva York, el corazón financiero de la ciudad y por extensión, de todo el primer mundo. Minutos más tarde, ocurriría lo mismo en la otra torre. Estados Unidos –y el Mundo entero, presenció el derrumbe de dos símbolos de la opulencia y el sueño americano. El terrorismo islamista hería donde más le dolía a su enemigo y más de tres mil personas perdían la vida. Las repercusiones no tardaron en producirse y al rechazo y la condena social más absoluta se sumó un cambio de política exterior en Estados Unidos y en Europa que traerían a su vez otras consecuencias.

Por desgracia, sirivió de poco...

Nuestra generación también ha sido partícipe del movimiento No a la Guerra tal y como se conoce a las manifestaciones que durante meses millones de españoles llevaron a cabo en 2003 para expresar su oposición al apoyo del Gobierno español a la invasión de Irak. España se aliaba en al bando de Estados Unidos, Reino Unido e Italia y a pesar del unánime rechazo tanto social como del resto de partidos políticos del país, la guerra comenzaría imparable y la sensación de decepción se apoderó de todos aquellos que se negaban a deshacerse de su pegatina donde se leía el lema del movimiento.  Hubo también un consenso casi unánime entre artistas y gente del espectáculo. Durante la XVII edición de los Premios Goya, los actores y directores llevaron chapas diciendo “No a la guerra” y convirtieron el acto en un alegato contra la misma. Posteriormente, algunos de ellos participaron en el conocido ¡Hay motivo!, largometraje compuesto por 32 cortos en los que se critican diversos aspectos sociales y políticos de la realidad española y de su gobierno del Partido Popular.

Monumento 11M, Atocha (Madrid)

Meses más tarde, el final de la legislatura se acercaba. El gobierno de José María Aznar terminaba un segundo mandato que había obtenido con mayoría absoluta. Situación paradójicamente insólita: Si perdían, el PP sería

el primer partido que habiendo obtenido mayoría absoluta perdía las siguientes elecciones. Si ganaba el PSOE, nunca antes un candidato que se presentaba por primera vez se había convertido en presidente del gobierno. No era complicado romper alguna de estas reglas no escritas, al fin y al cabo no eran tantas las legislaturas en nuestro país desde las elecciones de 1977. Lo que estaba a punto de pasar sí que se convertiría en historia.

Cuatro días antes de la votación que decidiría al próximo presidente de la nación, varios trenes estallaron en Madrid causando el mayor atentado terrorista de la historia de España. Numerosas fueron las acusaciones que se lanzaron a uno y otro lado de la política, muchas las mentiras, algunas las amenazas, todavía más reproches e incontables las lágrimas de un país entero. 191 personas murieron en el atentado que la Audiencia Nacional atribuyó a una célula yihadista y que colocó a España en el punto de mira del terrorismo islamista.

Niños de E.G.B., adolescentes de la L.O.G.S.E., universitarios de la L.O.U.

La enseñanza que nos ha tocado vivir ha jugado a veces al despiste con alumnos, padres y profesores. Más que un objetivo por el que mejorar, este asunto se convertiría a lo largo de las legislaturas en una pelota que lanzar al contrario. En 1990 se aprobó la Ley Orgánica General del Sistema Educativo, la LOGSE, que subiría la edad mínima de enseñanza obligatoria en los 16 años. Los niños pasarían al instituto a los 12 años y estudiarían algo cuyo nombre parecía poco serio. Además de esta novedad, la evaluación continua y la promoción automática de curso serían las características de esta nueva etapa.

Manifestaciones contra la LOU

En 2001 se llevaron a cabo unas protestas y manifestaciones estudiantiles que no se producían en España desde la Transición a pesar de que a esta generación era considerada como nada reivindicativa y muy pasiva. Los jóvenes nos manifestamos contra la LOU. La Ley Orgánica de Universidades promovida por la entonces ministra de educación Pilar del Castillo que revolucionaría el panorama social dentro del mundo de la Universidad mediante la intervención de empresas privadas en el mundo universitario y la eliminación de representantes de la comunidad estudiantil dentro del Consejo Social, órgano de administración que determina cómo se distribuye la financiación. Además se recortarían becas y se aumentarían tasas y se crearía un organismo encargado de elaborar clasificaciones de calidad de universidades conformando un sistema en el que se distinguiría entre universidades de primera y de segunda.

Generación en constante ‘cambio’.

Somos la generación más formada de la historia de España a pesar de haber sufridos todos estos cambios educativos. Hemos pasado del analógico al digital y hemos aceptado la informatización y agilización de todos los procesos que antes llevan horas y ocupaban espacio físico. Hemos cambiado nuestros gustos musicales, renegamos del Brit Pop (aunque amábamos a Oasis y Blur) que nos llegaba en los 90 y escuchamos a grupos suecos de nombres impronunciables porque lo marca la moda, de los que, por cierto, no tenemos ni un solo disco pero sí miles de canciones. Guardamos horas de música en reproductores mínimos que consideramos un accesorio más de nuestro atuendo que ha ido cambiando y siguiendo un movimiento circular a lo largo de los años. Hemos vuelto a sacar el reloj CASIO del cajón, aquel que un día dejamos olvidado y ahora lo consideramos imprescindible y nos enfundamos de nuevo en ropa deportiva, eso sí, sólo si lleva una etiqueta de H&M.

Nos socializamos de forma diferente: Chats, redes sociales, blogs han supuesto un antes y un después en la comunicación y en las relaciones interpersonales pasando a ser una necesidad del usuario. Si no estás en ellas no existes.

Está todo inventado, dicen, pero la creatividad y el ingenio de la gente que ha tenido como referentes todos los acontecimientos de los últimos veinte años nos hacen confiar en que todavía queda un largo camino por recorrer.

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Texto: Noelia Carrillo, a parte de ser nuestra Editora en Madrid, es experta en Tiro con Arco. Quedó tercera los últimos Juegos de Aluche.

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